ROSA AMELIA

Cinco Esquinas
Barrio viejo
de mis amores sin descanso
de mis padres, abuelos.

Aquellos que nunca se olvidaron
de mis sueños, y aliviaron mis
angustias, pesadumbres, siempre
habrá una luz en mi camino.

De música lastimera
de odio a la miseria
sin dar tregua ni olvido
a las falsas promesas de amor.

Tuve que dejar a mi viejo barrio
a Rosa Amelia que floreaba como
los rocíos frescos de la mañana
zumo ternura que mi pena anida.

Rosa Amelia quiso que el destino
cruel bajo juramento hincado
que volvería a reencontrarme contigo
de hinojos te unas conmigo.

Si uno supiera anteladamente
como será el reencuentro con el pasado,
nunca me hubiera alejado de ti Rosa Amelia.
Los fantasma de ayer podrían revivir hoy.

El regreso es inútil, vano intento
recuperar el tiempo, ya no vale
volver atrás, volverás a ver el rostro
pero ya no habrá el amor que hubo.

Todavía pude hallar los aromas
que me eran muy familiares
de Lucha la Camotera Inolvidable
y los sabrosos tamales de Cucho.

La barra del Chino Ueso
entre las mesas y mostradores
saben guardar, pero más
quieren olvidar el juramento
de amor que nos hicimos.

La calle Ancha es muy amplia
lo mismo que los sabores
de los anticuchos de Joselito
tan querido y tan popular
de mi cinco esquinas Barrio añoso
como los años que llevo acuestas.

Desilusionado, desencantado
por lo encontrado,
decepcionado por el amor que deje
me autoculpo por el tardío regreso
no me mudo de barrio,
tan solo me voy lejos muy lejos
de ti Rosa Amelia.

Me voy dolido en el alma
aunque siempre lo tome con calma
ya no hay nada que hacer
al final de esta historia
tienes que darle cuenta al ETERNO
de mis pobres delirios de insano.

Ahora camino a otros lugares
desengañado sin prisas ni risas
buscaré algo casual inusual
fortuito azaroso y contagioso.

Buscare en los números 7 y 13
en una patita de conejo
en un herraje viejo
en un trébol de cuatro hojas
y entregaré mis restos al amor iluso
para que me den suerte
tan esperada
para cerrar la triste historia
de mi regreso.